Alerta de Leclerc en la Nueva F1: Por Qué Ya No Se Puede Conducir al Límite

En la Fórmula 1 moderna, la gestión de la energía se ha convertido en uno de los elementos más complejos para optimizar el rendimiento por vuelta. No se trata solo de la potencia disponible de la unidad de potencia, sino, sobre todo, de cómo se distribuye la energía eléctrica a lo largo de los miles de metros del circuito. Este tema ha sido claramente expuesto por Charles Leclerc, quien explicó cómo el comportamiento del sistema de despliegue energético puede cambiar cuando el piloto modifica su forma de abordar una frenada. Leclerc afirmó: “Es mejor no ir nunca más allá del límite, hacer siempre lo mismo, en lugar de llegar a la Q3 y probar algo. Me arrepiento un poco porque antes era una de mis fortalezas, pero me acostumbraré”. El piloto de Ferrari relató que forzar una frenada particularmente o tomar una curva de manera diferente a lo habitual puede arruinar la gestión óptima de la energía en el resto de la vuelta, ya que el sistema espera una cierta cantidad de recuperación energética en esa curva, y si la frenada cambia, el balance energético también se modificará.

Los mapas energéticos son la base de esta nueva F1

Para entender por qué sucede esto, es necesario comprender el funcionamiento del software que gestiona el ERS (Sistema de Recuperación de Energía), es decir, cómo opera realmente el software de despliegue. Contrariamente a lo que se podría pensar, el sistema que gestiona la energía en la Fórmula 1 no se basa en modelos de inteligencia artificial que aprenden en tiempo real durante la vuelta. Esto no significa que la inteligencia artificial no se utilice en la Fórmula 1. Al contrario, algoritmos avanzados de optimización se emplean cada vez más en los simuladores de los equipos para estudiar la distribución ideal de la energía a lo largo de la vuelta. Estos modelos analizan millones de combinaciones posibles para identificar la estrategia de despliegue más efectiva para cada circuito. Sin embargo, el resultado de estas simulaciones se traduce posteriormente en mapas energéticos estáticos que el software de la unidad de potencia ejecuta durante la vuelta. En otras palabras, la inteligencia artificial puede ayudar a diseñar la estrategia energética de la vuelta, pero el sistema que la aplica en pista sigue siendo determinista.

En definitiva, a través del simulador del equipo se reconstruye la vuelta en detalle y se estiman diversos parámetros fundamentales: cuánto se frena en cada curva, cuánta energía se puede recuperar en las deceleraciones, cuánto tiempo el coche permanece a fondo, dónde es más eficaz utilizar la energía eléctrica y otros aspectos. El resultado es una mapa energético de la vuelta que establece dónde recuperar energía y dónde utilizarla. En condiciones ideales, el funcionamiento del sistema sigue un esquema bastante sencillo: en las frenadas, el ERS recupera energía a través del generador conectado al eje trasero, mientras que en las rectas, la energía acumulada se libera para aumentar la potencia disponible. Aunque la base de la estrategia energética se construye en el simulador antes de llegar a la pista, el trabajo de los ingenieros continúa durante todo el fin de semana. Los entrenamientos libres son fundamentales para verificar cuán cercanas son las simulaciones a la realidad. A través de la telemetría recopilada en pista, los equipos pueden medir cuánta recuperación energética se produce realmente en cada frenada y cuánto consumo se registra en las diversas fases de aceleración. Si los datos difieren de las previsiones iniciales, los mapas de despliegue se actualizan claramente. De este modo, el modelo energético de la vuelta se refina progresivamente en función de las condiciones reales del circuito.

Por qué una frenada diferente puede cambiar todo

El punto crítico es que estos mapas energéticos se basan en una secuencia relativamente estable de frenadas y aceleraciones. Cada curva contribuye a generar una cierta cantidad de energía que luego se utiliza en la siguiente recta. Si el piloto modifica sensiblemente la fase de frenado —por ejemplo, frenando más tarde o reduciendo la duración de la deceleración— la cantidad de energía recuperada puede ser diferente de la prevista por el modelo. Este es precisamente el fenómeno al que se refería Leclerc. Si el sistema espera recuperar una cierta cantidad de energía en una curva pero la recuperación real es inferior, la batería puede llegar a la siguiente recta con menos energía disponible de lo previsto por el mapa de la vuelta. Cuando esto sucede, el software de la unidad de potencia debe intervenir para mantener el balance energético. La forma más inmediata de hacerlo es reducir el despliegue de energía eléctrica.

Para el piloto, la sensación es la de una pérdida repentina de empuje, un fenómeno comúnmente denominado clipping. En realidad, en ese momento el sistema está simplemente corrigiendo el modelo energético de la vuelta para evitar que la batería se descargue completamente antes del final de la misma. La gestión de la energía se ha convertido, por tanto, en uno de los componentes más sofisticados del rendimiento en la Fórmula 1. No se trata solo de la potencia de la unidad de potencia, sino de la forma en que la energía se recupera y se distribuye a lo largo del circuito. En este contexto, el piloto no es solo quien lleva el coche al límite, sino también quien proporciona al sistema energético los datos necesarios para mantener el modelo de la vuelta en equilibrio. Y es precisamente este equilibrio el que puede romperse cuando una frenada cambia aunque sea por unos pocos metros.

Bruno Vargas
Bruno Vargas

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