Aunque la implementación de los límites presupuestarios y los ajustes en la distribución de ingresos han contribuido indudablemente a crear un entorno más competitivo en la Fórmula 1, acercando la parrilla de manera notable, una jerarquía clara y persistente es evidente. Los equipos más consolidados y con mayores recursos del deporte continúan marcando el ritmo, ocupando con frecuencia las primeras posiciones y demostrando que las ventajas inherentes, como la infraestructura establecida, el talento humano acumulado y la experiencia previa, son difíciles de anular por completo, incluso con medidas de nivelación financiera diseñadas para fomentar una mayor igualdad.
