Charles Leclerc logró un tercer puesto reñido pero plenamente merecido en el Gran Premio de Japón. El piloto de Ferrari libró intensas batallas durante toda la carrera, enfrentándose a los sorprendentes McLaren y al Mercedes de George Russell. También supo recuperarse tras una desafortunada entrada del Safety Car, que lo había relegado a la quinta posición, haciendo su remontada aún más impresionante.
