Durante la crucial sesión final de clasificación para el Gran Premio de Japón, los pilotos de Ferrari, Charles Leclerc y Lewis Hamilton, se encontraron con importantes contratiempos debido a persistentes problemas relacionados con el despliegue de energía de sus motores. Se informó que estas incidencias con la gestión energética de sus unidades de potencia mermaron significativamente su capacidad para extraer el máximo rendimiento en el circuito de Suzuka, lo que afectó directamente sus posiciones en la parrilla de salida.
