El viernes en Suzuka resultó ser un día extremadamente difícil para Red Bull. La escudería concluyó la jornada con una notable diferencia respecto a los líderes del grupo, McLaren y Mercedes, pareciendo muy lejos del rendimiento de los equipos punteros.
Este resultado representa una importante decepción para un equipo con las ambiciones de Red Bull, a pesar de las declaraciones de que, en teoría, sus últimas actualizaciones están dando los efectos esperados. La amplia brecha observada con la cabeza del grupo constituye un significativo contratiempo para la escudería de Milton Keynes en Japón.
