Las clasificatorias de Suzuka han dejado a Red Bull con más interrogantes que certezas. El hecho más contundente ha sido la eliminación de Max Verstappen ya en la Q2, un resultado que ha causado gran revuelo no solo por la importancia del nombre del cuatro veces campeón del mundo, sino sobre todo por la forma en que se produjo: con un monoplaza descrito por los pilotos como “lento e ingobernable”. Esta situación genera una profunda preocupación sobre la competitividad del equipo en el Gran Premio de Japón.
